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miércoles, 19 de junio de 2013

SUEÑO CUMPLIDO


Llegó el día,
el día en que cumpliría uno de mis mayores sueños.
Recuerdo cada detalle perfectamente.
Me encontraba entre miles de personas,
mis piernas temblaban a más no poder
y mi sonrisa no se desvanecía.
Miles de personas se encontraban ansiosas,
en ese momento,
yo era una de ellas.
Gritábamos su nombre
al son de nuestras palmadas,
cantábamos canciones,
llorábamos,
y eso aún si notar su presencia.
Comenzaba a llegar el momento
y mis ojos comenzaron a cristalizarse.
Solo al ver personas como yo llorando,
no paraba de pensar,
"¿Cómo hacía esto?, ¿cómo lo hacía tanto?".
Me encontraba a unos pocos metros
y eso hacía que mi cuerpo temblara
como nunca lo había hecho.
Llegó el momento,
me coloqué a su lado,
le dí una pequeña carta que escribí con mucho cariño
y fui a abrazarlo.
Mis ojos rompieron a llorar,
no quería soltarlo,
fue la decisión más difícil de mi vida
dejarlo allí parado.
Mucha gente me dijo que no podría
cumplir mis sueños haciendo que me entristeciera,
pero eso me hizo más fuerte,
luché todo por ello,
por un sueño que siempre debió cumplirse.

Sara Figueras Peinado

lunes, 17 de junio de 2013

MEMORIAS DE GUERRA



    Camdem, 19 de agosto de 1939

Padre trabajaba en el campo mientras que madre fue a comprar alimento para el almuerzo. La abuela siempre me acompañaba en casa hasta que ellos volviesen. Hoy me levanté temprano para alimentar a los cerdos, tarea que hacía la abuela pero que a mí me encantaba. Cuando volvió madre, la abuela y yo le ayudamos a preparar el almuerzo. Padre vino muy nervioso e inquieto, pero no quería contar qué le pasaba. Recogí el cuenco de madera donde me serví la sopa y subí a mi habitación para leer algunos libros de historia que traía el abuelo antes de morir. “Bigotes”, la pequeña cría de gato que padre recogió en el campo, no paraba de pedirme que le diese de comer, pero el alimento no sobraba. El sueldo de padre no llegaba para comprar un barra de pan junto a dos garrafas de leche y casi siempre comíamos sopa que madre guardaba para el mes entero.

Decidí ir aunque fuese un poco de leche para “Bigotes”, ya que hacía varios días que se alimentaba a base de agua. Aparté un poco de leche en un pequeño tazón y me dirigí de nuevo a la habitación. Pasé por el pasillo. Madre y padre discutían y decidí echar un vistazo por el pequeño hueco que quedaba para cerrar la puerta completamente.

-Pero Margaret, ¿qué haremos con nuestra hija? - preguntó furioso padre.

-James, no lo sé – contestó madre, la cual estaba sentada en una pequeña silla con sus manos cubriéndose la cara.

-¡Margaret! ¿Qué haremos? - gritó padre – La guerra está a punto de empezar.

Esas últimas palabras retumbaron en mi cabeza como si una bomba explotase dentro de ella. Seguidamente, un escalofrío recorrió todo mi cuerpo.

-¿La guerra? - pregunté temblando mientras abría la puerta dejando que mis padres me vieran.

-Cariño. – se levantó mi madre y me abrazó fuertemente – No pasará nada. Vamos a estar todos juntos. - se separó de mí y me acarició las mejillas - ¿De acuerdo? No va a pasar nada – me abrazó nuevamente.

 

                                             

                                          Camdem, 25 de agosto de 1939

Comenzamos a recoger nuestras pertenencias. Nos tendríamos que mudar a una base naval en Franca a causa de la guerra. Papá pudo conseguir un poco de dinero para comprar los billetes de tren. La abuela no se podía venir con nosotros a causa de que su prima, con la que vivía, enfermó gravemente y tendría que ocuparse de ella. Me dolió mucho tener que despedirme de la abuela, porque podía ser que no la volviera a ver más.

                                                                                                     

      París, 29 de agosto de 1939

Estábamos en camino hacia la base naval de Francia. Nos encontrábamos en París y teníamos que ir hasta Toulon antes del día 1 de septiembre, el día en el que se declararía la guerra. Acompañé a madre a comprar algunos suministros para la base mientras que padre compraba los billetes de tren. El tren estaba al completo. En él se encontraban niños pequeños juntos a sus padres, los cuales parecían muy preocupados. ¿Cómo no estarlo? A mi lado se encontraba una niña pequeña jugando con su muñeca de trapo.

-Hola, soy Anne – me presenté y esbocé una gran sonrisa.

La niña me miró y seguidamente dirigió nuevamente su mirada hacia su muñeca.

-¿Cómo te llamas? - le pregunté.

La chica me miró atentamente y contestó:

-Amelia, me llamo Amelia. – sonrió - ¿Cuántos años tienes? - preguntó la niña curiosa.

-¿Yo? Tengo trece años recién acabados de cumplir hace pocas semanas. – sonreí - ¿Y tú?

-Yo tengo ocho años. Pareces más pequeña, no aparentas tener trece años. – rio - ¿Vas a la base naval de Toulon?

-Sí. ¿Tú también irás?

-Sí, pero madre y yo tenemos que ir a Versalles, ya que mi hermana trabaja allí en una pequeña panadería y tiene que ir con nosotras a Toulon.

Amelia, junto a su madre, bajó en una estación cercana a Versalles, pero a nosotros aún nos quedaba un día y medio de trayecto.

 

                                                                                          Toulon, 31 de agosto de 1939

Finalmente llegamos a Toulon. Padre consiguió que nos llevasen cerca de la base. Muchas familias se dirigían a la base. Aún quedaban dos kilómetros hasta llegar a ella.

Junto a mi pequeño y pesado equipaje conseguí recorrer un kilómetro aproximadamente, pero no podía más. Estaba cansada: dos días durmiendo en un incómodo asiento del tren me destrozaron los huesos literalmente. Muchas familias decidieron seguir su camino, pero otras decidieron descansar un poco, ya que se encontraban en la misma situación que yo. Descansamos alrededor de veinte minutos o eso es lo que conté fijándome en el reloj de padre. Me levanté de una gran piedra donde decidí sentarme con cuidado de no resbalarme con el barro que se encontraba alrededor de ella. Me dirigí a coger mi equipaje, pero alguien lo cogió antes que yo.

-No te preocupes, ya la llevo yo – dijo un chico.

Su cabello era como la miel y sus ojos verdes hipnotizaban a cualquier ser humano que lo mirase.

-No, no hace falta – dije el chico.

-Sí, he visto que tienes la espalda molida. No quiero que nadie se haga daño – sonrió.

-Gracias... – dije dudosa, ya que no sabía su nombre.

-Oliver – me interrumpió.

-Gracias, Oliver. – sonreí – Soy  Anne.

Por el camino, Oliver me contó que venía de Birch Vale y que tenía catorce años, es decir, era un año mayor que yo. También me dijo que se dirigía a la base junto a su hermano. Finalmente, llegamos. Me despedí de Oliver, aunque nos viéramos constantemente. Nos asignaron una pequeña habitación que compartiríamos con otra familia. Nos presentamos a la familia Morrison, la familia con la que compartiríamos la habitación. Parecían amigables desde mi punto de vista.

 

                                                                              Toulon, 1 de septiembre de 1939

Hoy todas las familias nos reuniríamos en el comedor de la base para escuchar, por medio de una radio que traía una de ellas, la mala noticia de que la II Guerra Mundial comenzaba.

Madre dijo que me vistiese con un vestido blanco que ella misma me tejió para el día de mi cumpleaños. Todas las familias nos encontrábamos en el comedor. Estaba casi al completo, pero pudimos acercarnos a la mesa donde estaba colocada la radio. Madre me contaba anécdotas suyas de cuando era pequeña, solo para romper el hielo que dejó la mala noticia. Entonces escuché a alguien que pronunciaba mi nombre. Me giré y pude ver a Oliver haciéndose paso entre la gente hasta llegar donde me encontraba.

-Hola, Oliver – sonreí.

-Hola – sonrió el chico.

-¡Callaos, callaos! - gritaba un hombre, atento a lo que decía el locutor de la radio y haciendo que el comedor quedase en un completo silencio.

Me centré en mis pensamientos. Me formulaba muchísimas veces la misma pregunta: ¿Qué sería de mi familia? Reaccioné de inmediato cuando noté que alguien entrelazaba sus dedos con los míos. Era Oliver. Alcé mi mirada hacía él y me sonrió. El locutor relataba algunos acontecimientos que habían ocurrido a lo largo del día.

-Tenemos que comunicar que, en las bases, solo podrán estar los niños y las niñas menores de dieciocho años. Sus padres abandonarán las bases para que muchos niños puedan estar refugiados. Tenemos que luchar todos juntos. La guerra ha comenzado.

Ante lo que dijo el locutor, mis ojos comenzaban a nublarse, caí al suelo sin conocimiento y se congeló todo mi cuerpo. Mi color pasó a ser tan blanco como la nieve. Madre me socorrió junto a otras mujeres que se encontraban a mi alrededor, mientras que padre seguía atendiendo a la radio con sus ojos cristalizados. No era capaz de pronunciar ni una sola palabra. Un nudo en la garganta me oscurecía la posibilidad. Madre lloraba a mi lado diciendo que no pasaría nada, que estarían seguros. Recobré mi estado normal finalmente. Madre y padre ya tenían preparado su equipaje para marchar. Las lágrimas conquistaban mis mejillas, haciendo que madre llorara al verme así y a padre se le escapasen algunas lágrimas. No podía oponerme a que mis padres se fueran, pero me dijeron  que estarían a salvo y que iban a volver. ¿Estarían seguros?

 

                                                                                    Toulon, 9 de agosto de 1943

La guerra aún seguía. Todo aquí era muy agobiante. No podías salir, a menos que cumplieras los dieciocho años y te unieses a la batalla. Me faltaban días para cumplir la edad necesaria y salir de este manicomio a buscar a padre y a madre.  Madre y padre no volvieron, pero tenía esperanzas de que iban a volver. Oliver y yo nos volvimos mejores amigos, aunque sentía mariposas en el estómago al verle, mientras que Amelia era mi mejor amiga. La señora Lauren, la enfermera, me entretenía todo el día y siempre conseguía que le ayudase en la enfermería. Estaba en mi habitación leyendo un libro cuando el director de la base llamó a la puerta. Tenía un mensaje para mí. Antes de entrar en el despacho del director, vi a Oliver y a Amelia corriendo hacia mí. Me dieron un fuerte abrazo acompañado de un “Lo siento”, cosa que me extrañaba. El director me ofreció el sillón que tenía en su despacho, me senté y comenzó a hablar.

-Señorita Anne. Usted pronto cumplirá la edad necesaria para salir de aquí.

-Sí, pronto, dentro de unos días.

-Tendrá que marcharse de aquí e ir a su antiguo pueblo a vivir con familiares próximos a usted.

-Iré en busca de mis padres. Les prometí que iría en busca de ellos si antes no habían venido a la base, al cumplir yo los dieciocho.

-Ya no puede.

-¿Por qué? - pregunté preocupada.

-Tengo que darle la mala noticia. -hizo una pausa - Sus padres han muerto.


Sara Figueras Peinado

domingo, 9 de junio de 2013

UN DÍA DE INVIERNO

 
(De una novela inédita)
 
"Deja de malgastar tiempo", me decía a mi misma mientras caminaba por las nevadas calles de Londres. Era un día bastante frío, las calles estaban desiertas, lo que hacía que me irritara más de lo que ya estaba. El viento azotaba cada uno de los carteles que se encontraban pegado a los escaparates de las pequeñas tiendas haciendo que me estremeciera un poco.
 
Miré mi reloj y divisé que el anochecer pronto estaría al caer. Al fin, llegué a mi meta. Con cuidado, abrí la gran cancela chirriante que daba paso al interior. Aún recordaba donde se encontraba tras varios años en lo que estuve fuera de Londres.
 
Me arrodillé y coloqué la única rosa que pude conseguir. Con mi desnuda mano quité la nieve que se había acumulado en su nombre. El gran amor de mi vida aún permanecía allí.
 
Sara Figueras Peinado

jueves, 21 de marzo de 2013

EVERYTHING CHANGED


 
Toda mi infancia se ha sostenido en cuentos mitológicos y mitos. Mi abuela me los contaba cada noche y describía el aspecto de cada ser muy detalladamente. Mi vida siempre se ha basado en un quiero y no puedo, hasta que un día llega alguien que cambiará todo, sobre todo mi forma de ser. Me llamo (tu nombre y apellido) y esta es mi historia...

Sara Figueras Peinado

domingo, 13 de enero de 2013

ALÉJATE


En mi memoria, todas las pequeñas cosas
son como puñales en mi mente.
Mientras en mi cabeza sangran las palabras
que nunca voy a encontrar.
Las que yo siempre quise decir.
Te fuiste y ya no puedo sentirte
junto a mí.
Aléjate.
Aléjate, hasta que ya no estés
parado ante mi puerta.
Voltea tu rostro y vuelve a tu
camino habitual.
Yo estaba muy herida antes
de que nos conociéramos.
Todavía arden
las huellas dactilares que tú dejaste.
Yo siempre he querido decirte que no puedo.
Voltea tu rostro,
Hasta que no pueda verte más.
Aléjate, hasta que ya no estés
parado ante mi puerta.
Aléjate.
Cada vez que te recuerdo
tú traes mil grietas y las acepto,
como una tonta.
Así que ahora,
¿cuál es tu excusa?
¿Qué tenemos que perder?
Yo ya te estoy perdiendo.
Es tan difícil de afrontar que ya no puedo
sentirte más.
Difícil de afrontar,
que ya no puedo amarte más.
Aléjate, hasta que ya no estés
parado ante mi puerta.
Aléjate.
 
Sara Figueras Peinado

martes, 8 de enero de 2013

SUMMER LOVE


                           No puedo creer que estés empacando tus maletas
                           tratando de no llorar.
                           Era el mejor momento y ahora es el peor.
                           Pero tenemos que decir adiós.
                           No prometas que me vas a escribir,
                           no prometas que me vas a llamar.
                           Sólo prométeme que no me vas a olvidar.

                           Porque fue durante el verano.
                           Ahora sabemos que está a punto de terminar.
                           Se siente como nieve en septiembre,
                           pero siempre lo recordaré.
                           Tú eras mi amor de verano.
                           Siempre serás mi amor de verano.

                           Desearía que pudiéramos estar sólos ahora.
                           Si pudiéramos encontrar algún lugar para escondernos
                           y escapar.
                           Hacer que la última vez fuese igual que la primera.
                           Pulsar un botón y rebobinar.

                           No digas las palabras que
                           se olvidarán.
                           No me mires de esa manera.
                           Sólo prométeme que me recordarás.

                           Así que por favor,
                           no hagas esto más difícil.
                           Ahora sabemos que está todo a punto de terminar.
 
 
Letra de One Direction traducida por Sara Figueras

lunes, 15 de octubre de 2012

MEDIANOCHE


(De una novela inédita) 

Llegó el momento. La luna ocultó su cara más tierna. Todo el bosque estaba hundido en una profunda sombra. Comencé a caminar silenciosamente, intentando no molestar a las criaturas nocturnas que residían allí.

Poco a poco me adentraba más en aquel denso bosque. Podía oír los aullidos de los lobos a lo lejos. Apresuré mi paso. Cada vez se oían más cerca. Comencé a correr sin pensarlo dos veces. Entre arbustos y ramas, conseguí llegar a un bello lago en el que se reflejaba la sangrienta luna de aquella noche. Los aullidos cesaron. 
 
Me arrodillé a la vera de la orilla, mojé mis manos y, seguidamente, me lavé la cara. Al abrir los ojos los vi. Vi aquellos dos lobos frente a mí, a pocos metros. Comencé a correr y me adentré en el bosque, aunque fue inútil. Me tropecé con una raíz de un árbol y caí sobre el húmedo suelo. Un lobo se colocó ante mí y el otro detrás, vigilándome sin parar. Un movimiento en falso y podía estar muerta. De repente, una persona apareció detrás nuestra. Una persona ocultada por una larga capa. Le miré fijamente.

-Apartaos de ella -dijo.

Los lobos le miraron y salieron corriendo. ¿Le tendrían miedo? ¿Quién era esa persona? Sólo sé que no recuerdo nada después de que esa persona me salvase. Sentí una fuerte golpe en la cabeza y me quedé inconsciente en el suelo.

Sara Figueras Peinado

viernes, 18 de mayo de 2012

POR TI


                                    Quisiera poder contar todas las estrellas
                                    para decirte lo tanto que te quiero.
                                    Viajaría a la galaxia para demostrarte
                                    que en cualquier lugar existe el amor.
                                    Recorrería miles de kilómetros
                                    sólo para estar contigo.
                                    Haría lo que fuese para estar ahí,
                                    contigo, junto a ti.
                                    Me encantaría poder expresar
                                    lo que siento por ti,
                                    pero tan sólo con palabras 
                                    no podría expresarme.
                                    Descubriría curas sólo
                                    para que no enfermaras.
                                    Te llamo para escuchar tu respiración.
                                    No soporto tantos días sin verte.
                                    No soporto al verte llorar.
                                    No soportaría estar sin ti
                                    para nunca jamás.

                        Sara Figueras Peinado

viernes, 20 de abril de 2012

TE NECESITO


Te echo de menos, no puedo remediarlo. Sólo con volver a recordar todo lo que paso me dan ganas de llorar. ¿Por qué te fuiste? ¿Por qué? Esas únicas palabras son las que rondan en mi cabeza todo el tiempo. Sé que fui una estúpida al enamorarme de ti. Lo siento, no quise hacerlo...

¿Por qué la gente piensa que el amor a primera vista es imposible? Yo puedo demostrar que no lo es. Nada es imposible, sólo si crees en ello.

¿Por qué te fuiste? Ojalá nos volvamos a encontrar. No puedo dejar de pensar en ti cada mañana, cada noche, cada hora... Te necesito. Esas dos palabras son las que hieren a mi corazón que se rompe en más trozos cada minuto, cada segundo. El amor es insuperable cuando te enamoras...

Sara Figueras Peinado

sábado, 7 de abril de 2012

SEMANA SANTA DE 2012


                                Calles llenas de paraguas.
                                Ningún capirote a la vista.
                                Cada gota,
                                cada lluvia,
                                puede destruir las esperanzas de los sevillanos.
                                Algunas Hermandades esperando la respuesta.
                                ¿Salimos o no salimos?...
                                Suerte tienen algunas de poder salir,
                                pero adelantan su entrada.
                                Por las calles,
                                nazarenos llorando,
                                mantillas tristes,
                                y yo aquí,
                                con mi paraguas esperando que salgan.
                                Viendo a la gente cómo se va de la Campana.
                                Casi todo el mundo se va,
                                pero yo sigo aquí,
                                con la esperanza de que salgan.
                                Algunas llevan años sin salir,
                                pero por suerte este año pueden.
                                Por fin en la Madrugá,
                                La Macarena , La Trianera,
                                El Gran Poder, Los Gitanos,
                                El Calvario, El Silencio salen.
                                Los vi desde la televisión,
                                pero aún así, con la felicidad
                                de que hayan podido salir.
                                Escuchando Salve a la Macarena,
                                unas lágrimas recorren mis mejillas.
                                Me encantaría estar ahí,
                                para poder oír las saetas.

Sara Figueras Peinado

miércoles, 21 de marzo de 2012

NUNCA TE RINDAS


                                       No le dejes ir.
                                       Da la vuelta a tu camino.
                                       Sigue andando,
                                       sigue caminando.
                                       Búscale, llámale,
                                       no te rindas.
                                       Que nada te detenga.
                                       Olvida a las personas que te dicen
                                       que no lo conseguirás.
                                       Sólo presta atención
                                       a tu corazón.
                                       Él es el que te guiará.
                                       Si no le encuentras,
                                       pregúntale a la gente.
                                       Puede que sepan algo más.
                                       Sólo búscale, llámale
                                       y no te rindas.
                                       Porque rendirse es malo
                                       para conseguir lo que te propones.

                                       Búscale, llámale,
                                       no te rindas...
Sara Peinado Figueras

jueves, 15 de marzo de 2012

SI TÚ SUPIESES...


                                        Si tú supieses lo tanto
                                        que te quiero no me creerías.
                                        Si tú supieses lo tanto
                                        que te echo de menos
                                        pasarías de mí.
                                        No puedo dejar de pensar en ti.
                                        Tus mágicos poderes son inimitables
                                        para mí.
                                        Pues contigo sueño todos las mañanas
                                        y las noches.
                                        No puedo dejar de pensar en ti,
                                        ya que tu me ayudas a dormir.
                                        Eres tú la que hace de mi existir.
                                        La que me protege.
                                        La que me ayuda a dormir.
                                        Esa eres tú, querida almohada.
Sara Figueras Peinado

viernes, 24 de febrero de 2012

SUEÑO


                                      Atrapada me quedé
                                      en un triste silencio,
                                      esperando escuchar un sonido.
                                      ¡Ahí está!
                                      Un sonido espeluznante
                                      rebota en mi cabeza.
                                      Se oían unos pasos,
                                      ¡Oh no! ¡Es mi hora!
                                      Cerré los ojos fuertemente.
                                      ¡Oh, no, se acerca!
                                      Un fuerte frío
                                      rozaba mi piel
                                      hasta que grité:
                                      "¡Oh, por favor mamá,
                                      déjame dormir 
                                      cinco minutos más!"

Sara Figueras Peinado

lunes, 20 de febrero de 2012

SOLA


                                          Sola en mi casa,
                                          sola en mi salón,
                                          sola en mi sofá
                                          viendo la televisión.
                                          Sola navegando en un mar de penas,
                                          sola andando por la oscuridad,
                                          sola esperando a que vengas,
                                          sola hartándome de llorar.
                                          Esperando escuchar tu voz

                                          por medio de llamadas.
                                          Escuchando tus palabras al cantar.
                                          Sola esperándote por siempre,
                                          para poder verte una vez más.


Sara Figueras Peinado

miércoles, 3 de agosto de 2011

CRÉEME



                  Podemos viajar lejos en este gran mundo en el cual es fácil perderse,
                  podemos ir a cualquier lado juntos
                  hasta incluso a la galaxia
                  donde la gente no nos vea ni nos escuche
                  sólo para decirte cuánto te quiero.
                  Creéme
                  podemos llegar ahí arriba
                  donde sólo estrellas y planetas nos acompañarán
                  para empezar una vida de nuevo.
                  Mientras estés conmigo
                  nunca te pasará nada.
                  Podemos ver la luz del sol sobre el lado oscuro de la luna.
                  Si crees en el amor, si crees en nosotros, podemos viajar lejos.
                  Si me dices que sí no habrá vuelta atrás.
                  Ya hemos llegado a nuestro destino.
                  La muerte y la vida nos acompañarán.
                  Necesito decirte todo lo que te quiero por si no te vuelvo a ver más.

Sara Figueras Peinado

lunes, 23 de mayo de 2011

JUSTIN BIEBER


                                             Ese chico,
                                             Justin se llama.
                                             Drew, su segundo apellido,
                                             pero famosísimamente conocido
                                             por su tercero:
                                             Bieber.
                                             Ese concurso en Stratford
                                             en el que quedó segundo,
                                             pero aún así le lleno de alegría
                                             porque nunca había dado
                                             clases de canto.

                                             Su madre, Pattie,
                                             grababa a su hijo cantando,
                                             hasta que decidieron subir
                                             algunos vídeos a Youtube
                                             para sus amigos y familia.
                                             Las visitas
                                             comenzaron a subir
                                             y decidieron subir
                                             más vídeos.
                                             Scooter Braun
                                             vió sus vídeos e intentó
                                             contactar con él.

                                             Pudo contactar con él
                                             y llamó a Pattie, diciéndole
                                             que su hijo, Justin,
                                             podía llegar muy lejos
                                             con la música.
                                             Y entonces les dijo
                                             que viajaran a Atlanta
                                             para conocerles.
                                             Y así hicieron:
                                             viajaron a Atlanta
                                             y, desde entonces,
                                             se dieron cuenta
                                             de que Justin valía
                                             para cantar.

                                             Así sigue su historia.
                                             Ha hecho una película
                                             y ha sacado un libro
                                             sobre su historia:
                                             desde un chico pobre,
                                             con sus padres separados, 
                                             hasta llegar a ser
                                             la estrella del momento.

                                             Ahora mismo sigue
                                             con su My World Tour.
                                             Está online en twitter...
                                             Lo siento por ustedes.
                                             Dejo de escribir
                                             esta poesía,
                                             porque voy a hablarle,
                                             para que me preste
                                             atención algún día.

Sara Figueras Peinado