La noche era fría.
La lluvia caía.
Al escuchar su llanto,
mi padre salía
con mi madre en sus brazos:
la prisa lo urgía.
En sus ojos se veía
una enorme alegría.
Y es que ese mismo día
un ángel les dijo, en melodía,
que esa noche sería
la que yo a sus vidas llegaría.
Marina Vega Pérez








