jueves, 5 de junio de 2014

VIRGEN MACARENA


(Día 1 de Febrero de 2014)

Estuve en tu arco, Macarena.
Te estuve cantando.
Llevamos el Simpecado
hasta tu palacio.
¡Qué emoción cantándote ese himno!
¡Qué ilusión bajo tu arco!
Y en tu camarín, ese reflejo 
de Madre, lleno de sentimientos.
Y quisiera tirarte pétalos,
porque en este momento,cantando,
me he emocionado.
Nunca olvido tu reflejo:
en mi alma quedó guardado.
Y ese camino para llegar a Ti...
Venían serafines, enfilados
 llegaban a tu manto...
y, entre bordado y bordado,
hicieron un destellante canto,
en el que uno de los estribillos decía:

Viva la Macarena, 
Madre de Dios 
y Madre mía.

Iris Ruiz Valero

viernes, 30 de mayo de 2014

TÚ ERES MI SUEÑO



Tú eres mi sueño,
tú eres mi vivir.
Si yo no te tengo
no hay razón de vivir.

Un día viene,
otro se va.
Un día se queda 
y se pone a esperar.

Espera y espera
y no viene nadie.
Esa niña que te gustaba 
se va sin amarte

El niño triste se queda, 
para la vida no hay espera:
vive la vida 
lo mejor que puedas.

Francisco Lozano Artillo

jueves, 27 de febrero de 2014

EN CLASE DE LENGUA


                                                Al instituto yo fui
                                                un viernes sin fin.
                                                En aquel día gris
                                                a mi casa fui.

                                                En clase de lengua
                                                hice este poema,
                                                entre grandes palabras
                                                del profesor de lengua.
                                                Al terminar la clase,
                                                enseñé el poema
                                                al profesor de lengua.

Álvaro Álvarez González

martes, 25 de febrero de 2014

INMA




                                              Mira tu sombra, mira
                                              que tu mirada brilla
                                              cuando el alza se cansa
                                              en el balcón de casa,
                                              abrazando a Inma;
                                              deseando sus besos
                                              en carne y hueso.

                                              Cuando sale el sol
                                              sentí tu valor en mí.
                                              En Toledo te vi
                                              y me enamoré de ti.
                                              El sol se anima
                                              con la brisa marina.
                                              El sol ilumina,
                                              tu risa y la mía.

Álvaro Álvarez González

sábado, 28 de septiembre de 2013

MELINE


De un relato inédito


El reloj de la habitación de Meline marcaban las seis y media cuando se despertó. El sueño logró vencerla mientras examinaba con más detenimiento aquella caja de cristal que había encontrado en la catedral esa misma mañana. No se atrevía a abrirla, es más, ni se atrevía a tenerla entre sus manos.
-¡Elina! –exclamó frotándose los ojos- Tendría que haberla llamado –dijo mientras buscaba entre los papeles de su escritorio el teléfono-. ¡Aquí está!
Marcó el número. Uno, dos, tres, cuatro, y al quinto pitido el contestador saltó. Intentó llamarla de nuevo, pero el contestador volvió a saltar. La chica suspiró agobiada. Se disponía a marcar por tercera vez su número cuando Blake, su hermano de trece años, la llamó desde abajo. Meline bajó aún con el teléfono en la mano y se dirigió a la cocina. Abrió el frigorífico, tal y como había hecho antes de dormirse, buscando algo de lo que comer, con la esperanza de que hubiese aparecido algo mágicamente.
-Ayúdame a poner la mesa, floja –Blake arrojó un cojín a Meline, mientras ésta buscaba atentamente algo que bien sabía que no había-. El abuelo ha ido a casa de la vecina un momento, y Adams hoy volverá tarde de trabajar, así que no tardaremos en cenar.
-¿Que te ayude? –se recostó en el marco de la puerta para mirar a su hermano, tumbado en un sillón-. Oh, sí –cerró el frigorífico con un golpe sordo-. Ya veo y siento la necesidad de mi ayuda en tu costoso y agotador trabajo, hermano.
Blake la miró enarcando una ceja. Se encogió de hombros y siguió cambiando de canales sin echar realmente cuenta a lo que veía. 
- Levántate y ayuda -Meline sonó alarmantemente calmada... lo que asustó a su hermano. 

Mari Carmen Armenteros García

viernes, 6 de septiembre de 2013

EL SENTIDO DE LA VIDA


¿De qué serviría vivir la vida de esa forma? Sin ilusiones, sin sueños, ni fantasías. Los días amanecerían demasiado oscuros como para poder dacarles el máximo partido. No tendrían color. No habría meta ni destino al que llegar. Nada tendría sentido sin ese ingrediente necesario en la fórmula de esta extraña y querida vida.
 
Los sueños han sido creados por algo y no para que sean desaprovechadostan fácilmente.
 
Mari Carmen Armenteros García

lunes, 2 de septiembre de 2013

NO LLORES...


No llores, chiquilla,
que, como él,
encontrarás a muchos
en la vida.
No te ralles
y sigue adelante
y, si necesitas ayuda,
consulta a tu mardre
¡que como ella no hay nadie!

Laura Daniela Silva Delgado y Marina Vega Pérez

viernes, 30 de agosto de 2013

INSTRUCCIONES PARA SUBIR UNA ESCALERA


Si quieres subir las escaleras,
ponte delante de ellas.
Ve avanzando un pie
en cada peldaño.
Poco a poco, ve avanzando
y ve agarrándote del mango...
si no, te vas a caer
de algún peldaño...

Mari Ángeles Malaver Lara

miércoles, 28 de agosto de 2013

MIS CONSEJOS


Mira, niño bonito,
tienes que estudiar,
si no, en la vida,
te va a ir muy mal.
 
Tienes que aprender Matemáticas,
Lenguaje o Música
para que puedas vivir,
porque en esta vida hay
que saber escribir.
 
Todas las cosas
debes saber
para que tengas un trabajo
que te haga sentir bien.
 
No seas alocado,
piensa en tus estudios,
porque no hay nada mejor
que saber pensar...

Ana Isabel López Jiménez

sábado, 24 de agosto de 2013

UN ENCUENTRO


(De una novela inédita)
 
La oscuridad había ido inundado por completo todo desde varias horas atrás. No había luna. No había estrellas. Era como si un inmenso agujero negro se hubiese abierto en aquel lugar arrastrando a su interior todo indicio de luz.
 
El pueblo más cercano estaba a media hora a pie, pero, a pesar de que Donovan podía atravesar con los ojos vendados aquel bosque que se interponía entre ambos pueblos, el pánico había cegado por completo también sus movimientos, y lo único que conseguía hacer era rezar para poder coordinar decentemente los pies y no chocar contra ningún árbol o tropezar con alguna pronunciada raíz. De repente, una potente y cálida luz emergió de entre tanta oscuridad, a unos pocos metros de Donovan. Sus pupilas se dilataron con tal rapidez que necesitó varios segundos, de los cuales no disponía, para enfocar qué era aquello.
 
O quién.
 
Se trataba de una joven tirada en el suelo. En su mano sostenía una pequeña antorcha. ¿Tanta luz ha podido desprender eso? Se preguntó Donovan. Sus negros cabellos caían lacios por el rostro, ocultando su identidad. Una gran parte de su desgastado vestido estaba teñido de un color escarlata. Era sangre.
 
Donovan se acercó con cautela. En ese instante olvidó a todas aquellas personas que, cubiertas con oscuras capas, le seguían a gran velocidad, y se acercó a la joven en su ayuda. Ésta profirió un gemido y se incorporó, sin mostrar aún su rostro.
 
-¿Qué le ha pasado? ¿Está bien? –preguntó Donovan. Justo cuando las últimas palabras abandonaban su boca, reincidió en que la respuesta era más que evidente.
 
Se agachó y ofreció su mano para ayudarla a levantar, la cual rechazó. Susurró varias palabras, que murieron antes de poder llegar al oído de Donovan. El joven sacudió la cabeza e inesperadamente alzó el rostro. Era una joven hermosa, se dijo éste. Su piel era pálida y hacía contraste con sus oscuros ojos. Ésta alzó las manos y tomó entre ellas la cara de Donovan. Tenía un tacto frío. Súbitamente en sus ojos nació un destello rojizo.
 
-Llegó tu hora... No tienes por qué seguir huyendo. La muerte ya está cerca.
 
Y la joven desapareció, llevándose con ella la luz. Donovan sintió cómo tiraban de él, y se sumergía en una oscuridad que sobrepasaba a la anterior.
 
Mari Carmen Armenteros García.